viernes, 6 de mayo de 2011
Nunca digas nunca
Justin Bieber. La simple mención de su nombre provoca gritos. Los de sus fans, las beliebers, esas niñas de 10 años que hacen escuchar a sus papis al sujeto de arriba, a partir de ahora conocido como el-que-no-debe-ser-nombrado. También provoca gritos de odio, por diversos motivos. Su pelo Pantene es uno de ellos, pero el motivo principal es su gran madurez musical. Baby, Baby, Baby o Somebody to love nos hacen un éscaner psicológico de este interesante sujeto de estudio. El-que-no-debe-ser-nombrado padece una gran falta de afecto que intenta expresar con su música. Ahora tiene millones de mortífag... , digo fans en twitter ! Este hecho le provoca una gran emoción pues puede soltar chorradas no solo en sus canciones o entrevistas ( en este apartado cabe destacar la falta de Alemania en Bieberlandia) sino también en pequeñas dosis de 140 caracteres. Hablemos de sus mortífagos; en primer lugar, los más allegados deberian bajarle un poco los humos y explicarle como funciona el mundo a su señor. Su novia, maga de la factoria disney deberia de ayudarle con una buena dosis de alohomora al mundo real, donde habita gente que no tiene porque oir sus canciones. Dicen que la magia no existe pero en algún lugar del mundo hay alguien con una cicatriz en forma de rayo que está destinado a matarlo. Es solo una profecía pero , cómo dice la canción, Never say never.
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